¿En cuáles te reconoces?

Hay ciertas características que denotan lo alta que es la autoestima de una persona. Ejemplos de estas características son estar abierto a la crítica, reconocer los errores, sentirse cómoda dando y recibiendo cumplidos, y mostrar una armonía entre lo que se dice, se siente y se hace.

Las personas con alta autoestima no tienen miedo de mostrar su curiosidad, discutir sus experiencias, ideas y oportunidades. También pueden disfrutar de los aspectos humorísticos de sus vidas y se sienten cómodas con la asertividad social o personal.

Aunque la baja autoestima ha recibido más atención que la alta, el movimiento de psicología positiva ha puesto en primer plano la alta autoestima. Ahora sabemos más acerca de cómo es y cómo puede ser cultivada.

10 rasgos de personas con alta autoestima

  1. Se aprecian a sí mismos y a otras personas.
  2. Disfrutan de crecer como personas y de encontrar la satisfacción y el sentido de sus vidas.
  3. Son capaces de profundizar en sí mismas y ser creativas.
  4. Toman sus propias decisiones y se ajustan a lo que los demás les dicen que sean y hagan sólo cuando están de acuerdo.
  5. Ven la palabra en términos realistas, aceptando a otras personas como son mientras los empujan hacia una mayor confianza y una dirección más positiva.
  6. Pueden concentrarse fácilmente en resolver los problemas de sus vidas.
  7. Tienen relaciones amorosas y respetuosas.
  8. Conocen sus valores y viven sus vidas de acuerdo a ellos.
  9. Hablan y dicen a los demás sus opiniones, con calma y amabilidad, y comparten sus deseos y necesidades con los demás.
  10. Se esfuerzan por marcar una diferencia constructiva en la vida de otras personas.

 

10 formas de actuar que denotan que tienes una alta autoestima

Desde un punto de vista más específico, es probable que tengas una alta autoestima si…

  1. Actúas de manera asertiva sin experimentar ninguna culpa, y te sientes a gusto comunicándote con los demás.
  2. Evitas pensar en el pasado y te concentras en el momento presente.
  3. Consideras que eres igual que todos los demás, ni mejor ni peor.
  4. Rechazas los intentos de los demás de manipularte.
  5. Reconoces y aceptas una amplia gama de sentimientos, tanto positivos como negativos, y los compartes dentro de tus relaciones de una forma sana.
  6. Disfrutas de un equilibrio saludable entre trabajo, ocio y relajación.
  7. Aceptas los desafíos y los riesgos para crecer, y aprendes de tus errores cuando fracasas.
  8. Manejas las críticas sin tomarlas como algo personal, sabiendo que estás aprendiendo y creciendo y que tu valor no depende de las opiniones.
  9. Te valoras a ti misma y te comunicas bien con los demás, sin, miedo a expresar tus gustos, disgustos y sentimientos.
  10. Valoras a los demás y los aceptas tal como son sin tratar de cambiarlos.

 

Imagina que sales en una primera cita. Te gusta mucho el chico/la chica con la que sales, así que estás ansiosa por causar una buena impresión y conectar con él/ella. Durante el discurso de la cita, te das cuenta de que tiene valores completamente diferentes a los tuyos y tenéis un gusto muy diferente en casi todo. ¿Cómo actuarías?

**SPOILER**: siempre, en cualquier caso, debe ser más importante para ti comportarte de forma auténtica en vez de centrarte en conseguir gustarle a la otra persona. Si te centras en lo segundo, lo único que haces es restarte valor y crearte una presión innecesaria que tarde o temprano acabará por no salir bien, especialmente para ti.


¿Con qué rasgos te sientes identificada? ¿O con cuáles no? Déjamelo en comentarios 🙂